viernes, 26 de agosto de 2016

Reseña: Mar abierta de María Gudín

Género: Literatura histórica y romántico.
Tiempo en el que trascurre la historia: Siglo XVII
Lugar: España, Inglaterra y el Caribe.


No estuve muy segura de pedir el libro al principio, pero como siempre me ha gustado el género, decidí darle una oportunidad. Y ahora no me arrepiento de ella.
Fue un libro que me enganchó desde la primera página, Catalina en su presente te está contando su pasado, desde que era niña hasta que llegó a La Española, por lo que te deja esa sensación de intriga y la curiosidad por saber como llegó allí y que le pasó para ser una chica tan triste. 
Si buscas un amor apasionado, este no es tu libro, ya que el amor de Catalina y Piers surge cuando son solo unos niños, y la autora tampoco se explaya en ese aspecto, lo cual me ha gustado, porque demuestra uno de los puntos que mi madre siempre me repetía: Se puede escribir un buen libro romántico sin sexo.
El amor de Catalina y Piers es incondicional, inquebrantable, generoso y abnegado. Su relación puede emocionar al corazón más frío, y su historia conmueve hasta la médula.
Algo que me ha interesado mucho es esa manera en que la autora ha enlazado sus destinos, entrecruzando su pasado y dictando así su futura relación como nada más que inevitable.
Lo mejor de esta novela es que me ha emocionado desde el principio hasta el final, los personajes secundarios son tanto o más entrañables que los protagonistas, como Matt o Josefina, Gabriel de Rojas, don Juan de Morfa, don Juan Francisco o doña Beatriz. Y que decir de los protagonistas, me gustó más Piers que Catalina.
Piers es un hombre bueno que se vio obligado a hacer cosas malas, pero nunca pudo ocultar su educación y su buen corazón, ganándose el respeto y la admiración de su tripulación.
Porque si hay algo que abunda en esta historia, es el mar.
Ya sea el mar del Norte, el Atlántico o el Caribe, la historia está firmemente ligada con el mar. Sin él no se podría haber desarrollado la trama, así que digamos que es como el personaje más importante. Todos los personajes más llamativos aman el mar, y los casi todos los momentos decisivos se dan allí.
Ha sido una novela para nada pesada, porque las páginas se pasaban volando deseando saber que pasó a continuación, aunque si no entiendes de navegación a menudo va a ver palabras que no entiendes. Yo, sin ir más lejos, no pude imaginarme nada cuando Piers describía los barcos, los separaba en tipos o nombraba alguna pieza. Yo solo podía imaginármelos todos iguales.
El final me tuvo con el corazón en un puño, y el epílogo no me gustó al estar contado por la esclava Josefina, aunque nos dé un vistazo a la realidad de esa época, cosa que la autora hace constantemente, no edulcora nada para que sea un cuento de princesas, y nos describe fielmente como era la época. El epílogo contado por Josefina me pareció innecesario, ya que a mí no me interesaba saber su triste pasado ni por qué adoraba a Catalina, yo solo quería saber que había pasado con ella y Piers. 
Además. sentí que al estar narrado por Josefina le quitó emoción al asunto, ya que ella no estaba viviendo los sentimientos que nos describía. Es por eso que le puse cuatro estrellas y no cinco, por el Epílogo.